18 enero 2013

Situación de Supervivencia




Supervivencia individual.

La experiencia de numerosos casos de supervivencia, en muy difíciles situaciones, demuestra que el factor más importante para superarla ha sido la firme voluntad de sobrevivir.

Especialmente cuando se está aislado surgen una serie de problemas emo­cionales resultantes del miedo, la soledad, la desesperación y hasta del aburri­miento, que atenazan la voluntad, perdiéndose el sentido de la realidad de la situación y cayendo fácilmente en el pánico o en el agotamiento moral y, con él, en la pasividad y el anulamiento del deseo de sobrevivir.

Además de estos peligros de la mente, las lesiones, las enfermedades, el dolor, el hambre, la sed y la fatiga influyen sobre la voluntad de vivir. Cuando no se está preparado moralmente para superar todos los obstáculos y aceptar lo peor, las posibilidades de permanecer vivo son mínimas.



  
Supervivencia en grupo.

Para Unidades militares será más frecuente que la situación de supervi­vencia afecte a un grupo que a un individuo aislado.
 
Esto presenta la ventaja  de que pueden distribuirse las distintas actividades entre los individuos que lo componen con arreglo a sus facultades, así como la disminución del senti­miento de soledad, del miedo y la menor desmoralización en ciertos indivi­duos al sentirse arropados dentro del conjunto de la Unidad.

La supervivencia en grupo requiere, al igual que la individual, un dominio de la técnica necesaria. Esto, unido al hecho de que normalmente estos grupos estarán constituidos por Unidades orgánicas con sus Mandos, hacen la tarea de luchar por la vida y evitar la captura, mucho más fácil.

Las dificultades inherentes a la supervivencia pueden verse multiplicadas por el número de individuos, por ejemplo, ante recursos limitados. La supervivencia colectiva introduce, en ocasiones, entre los miembros del grupo, la disensión.

Es esencial, en situaciones de este tipo, la figura del Jefe, que, en el caso de una Unidad militar, ocupa el suyo natural. De su ejemplo, comportamiento y entereza moral, se nutrirán el resto de los componentes del grupo.

Es inevitable la presencia, en ocasiones, del individuo negativo, que ejerce una labor destructiva, minando la moral del grupo. Este individuo, o individuos  deber ser vigilados constantemente, pero nunca apartados del grupo o marginados dentro de él. Hay que intentar recuperarlos, asignándoles misiones o cometidos junto a individuos de mayor entereza física y moral.






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