04 enero 2013

LA MONTAÑA COMO MODELO DE VALORES (II)


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"Lo harás según el modelo que se te ha mostrado en la Montaña" (Ex. 25.40)




Por Jose María Ponz Callén

Publicado originalmente en:
http://esquiadoresescaladoresdeviella.wordpress.com/
 
"El esfuerzo allana el camino imposible". Estas palabras de Gracián que tantas veces hemos experimentado en la montaña, me hacen recordar que los logros en todos los campos de la vida son siempre consecuencia de esfuerzo y sacríficío, de una lucha constante en la que la cima está como ideal tirando de nosotros.

El actual ambiente de hedonismo  la ausencia de objetivos distintos del placer, hace muy difícil hablar de sacrificio y muchos no entienden, o tildan de masoquistas, a quienes renunciando a las comodidades a su alcance van a la montaña sabiendo que corno mínimo, y en la mejor de las circunstancias  van a tener que realizar un gran esfuerzo. Si al igual que en la montaña, cuando nos detenernos a contemplar el paisaje, hiciéramos también un alto en nuestras vidas para observar y reflexionar sobre la orientación que van tornando algunos sectores de nuestra sociedad, comprobaríamos que conduce a una vida fácil y a algo paradójico: el esfuerzo por evitar el esfuerzo.

La montaña nos ha enseñado entre otras cosas a encontrar sentido a las palabras de Gide que nos decía: "El secreto de mi felicidad está en no esforzarme por el placer, sino en encontrar placer en el esfuerzo".

También nos ha enseñado, por medio de nuestros fracasos en nuestros intentos de   alcanzarla, que el esfuerzo se convierte en virtud cuando lo hacernos  nuestro para siempre, cuando lo incorporamos a nuestra manera de vivir, aún sabiendo que en ocasiones no lograremos nues­tra cima.

Quienes hemos tenido la suerte de andar por las verdaderas sendas de la vida, por las sen­das que llevan hacia arriba; por los caminos estrechos y empinados junto a quienes comparten nuestros mismos ideales, o en ocasiones en solitario con nuestros pensamientos; sabernos que "quien algo quiere algo le cuesta" . Lo cierto es que verdaderamente hace falta esfuerzo para todo aquello que resulta valioso, y rechazar el esfuerzo no significa otra cosa que rechazar el fin, Quien evita el esfuerzo realmente no quiere nada, porque el esfuerzo es "el impulso vigoroso y definitivo que hace posible al hombre convertir en realidad sus proyectos".

Es en la montaña donde podemos aprender que es preciso alabar más el esfuerzo de nues­tros hijos que los logros alcanzados y descubrir al mismo tiempo que lo primero conduce al estímulo mientras que el logro, en ocasiones, sólo lleva a la vanidad  En la montaña, asignatura pendiente en la educación de muchos jóvenes, es donde mejor podemos enseñarles a amar el esfuerzo y a verlo corno algo positivo y liberador.

La trasferencia del esfuerzo requerido en la montaña nos capacita para saber superar los obstáculos que irán apareciendo en nuestra vida, nos facilita adquirir la voluntad necesaria para avanzar o resistir, aprendernos en ella a que nuestros "sies" y nuestros "noes" tengan sentido y oportunidad. En la montaña aprendernos también a sacar provecho a nuestros fracasos y a nuestros errores.

Estoy plenamente convencido de que es en la montaña donde podernos hacer entender a los jóvenes que la actitud ante las dificultades de la vida no es la de evitarlas, sino la de superar­las, pues pasar por la vida sin superar obstáculos nos incapacita para crecer.

No quisiera terminar sin relacionar el sacrificio y el esfuerzo con la humildad  a la que me refería en el número anterior de nuestra Boletín, y para ello creo que lo mejor es transcribir unas palabras de Séneca:

 "Te aconsejo, según el precepto de grandes personajes, dediques algunos días en los cuales, contento con poca y malísima comida y miserablemente vestido, puedas decir  ¿Es esto a lo que tanto temía  ( ... ) Para no estremecerse en la ocasión, es indispensable ejercitarse de antemano ( ... ) Pero no te figures entonces que has hecho algo extraordinario; porque no habrás realizado nada que muchos millares de esclavos y muchos millares de pobres no hagan todos los días".







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